Steven Spielberg: "Me fascina el vino y su cultura"

Durante más de cuarenta años ha sido mucho más que un cineasta excepcional, es un cuentacuentos, un mago de la imagen, un Méliès de los tiempos modernos, un artesano capaz de producir sueños con una sola constante: la calidad. Entre rodaje y rodaje nos habla de otra de sus pasiones: el vino.



¿Una vez declaró que fue Stanley Kubrick quien le hizo conocer el vino?

En 1979, yo terminaba de rodar los En busca del arca perdida en Gran Bretaña mientras él pulía los últimos planos de El resplandor. En la época ambos utilizábamos el mismo plató y se prendió fuego. Tuvimos que terminar nuestras producciones en Francia y este giro del destino nos acercó. Durante años, hemos mantenido una correspondencia amistosa. Luego me invitó a su casa; pasábamos horas charlando y él me acosaba literalmente a preguntas sobre mis proyectos, mis ideas, el cine, los hijos, la vida... sobre todo y sobre nada. Al final del día, mi cerebro estaba vacío. Stanley era así, te chupaba la materia hasta que te quedabas sin combustible. Para que soltáramos la lengua, recuerdo que iba a buscar su cosecha especial, un tinto excepcional que había encontrado no sé dónde.



¿El vino lo conoce con moderación, con pasión, de forma insensata?

A mí me fascina el vino y su cultura pero debo admitir que es un tema complejo. Cuando conoces a expertos, siempre tienes miedo de parecer un ignorante. Y cuando conoces a gente ignorante, te resulta difícil difundir tu ciencia. Hoy en día me contento con una pequeña viña debajo de mi casa. Nada que le haga sombra a los grandes vinos franceses, pero bueno, meter las manos en la tierra y ver crecer los racimos es un espectáculo del que nunca me canso.



Frank Rousseau al lado de Steven Spielberg

 

Aparte de con su mujer, ¿con quién le gusta más saborear un buen vino?

¡Con Tom Hanks! ¡Tom, para mí, es el número uno de los actores, eso es indiscutible! ¡Para mí, es incluso el mejor actor del mundo! Y si pudiéramos tener dos mejores actores del mundo, yo añadiría a Mark Rylance. ¡Fue un inmenso privilegio tenerlos a ambos en El puente de los espías! Tom y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Hemos rodado cuatro películas juntos, pero también hemos producido miniseries como Hermanos de sangre o The Pacific. Somos compañeros y amigos, y Tom es además el padrino de uno de mis hijos. Esto crea aún más lazos. ¡Cuando trabajamos juntos tengo la impresión de que compartimos el mismo cerebro!

 

Entrevista realizada por Frank Rousseau, nuestro corresponsal en Estados Unidos

Revista Gilbert & Gaillard n.° 31 - Invierno 2017