Marinette Raclot, el Champán fuera de lo común

Desde lo alto de sus veinticinco años, la casa Marinette Raclot tiene la audacia de su juventud.

 

Desde la primavera de 2017, extrañas botellas descansan en sus bodegas. Su cristal negro y opaco encierra un champán poco corriente, elaborado exclusivamente con pinot blanc. Y aunque, al igual que la pinot noir, la pinot meunier, la chardonnay, la arbane, la pinot gris y la petit meslier, esta variedad forma parte de las siete cepas autorizadas en la región de Champaña, sigue siendo en gran medida minoritaria. «¡No queríamos hacer como todo el mundo!», explica Sébastian Harand, al frente de la explotación. Animado por la calidad del vino de base empleado para crear esta cosecha, el viticultor espera obtener un champán estructurado y vinoso, de complejos aromas.

Mientras espera su comercialización en otoño de 2019, se consagra a las cinco otras cosechas de la casa, fundada con su madre en los noventa. Actualmente el único al mando, explota 7,5 hectáreas de viñedos en la Côte des Bars, repartidas principalmente entre pinot noir y chardonnay. Las dos cepas reinas del champán dan origen a un brut, un brut rosado, un brut prestige blanc des blancs y una cosecha imaginada en honor a su hija, Mathilde, cuyo tapón ornamentado con un retrato diferente en cada añada es la alegría de los coleccionistas.

40 000 botellas salen cada año de la bodega, con destino al mercado francés. Sébastian Harand puede apoyarse en una red de clientes históricos, que le permite reservar su producción para los particulares a través de la venta directa en la explotación y la decena de salones en los que participa en toda Francia.

 

El objetivo para 2018 es conquistar alguna cuota de mercado en Europa, para encontrar nuevas salidas y satisfacer la demanda de amantes procedentes de la región de Benelux.

 

Redactado por Alexandra Reveillon

El 25/01/2018