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Los nuevos países del vino: Japón

200 explotaciones vitícolas, 30 000 hectáreas de viñedos, 100 millones de litros de vino producidos cada año... Desde hace cincuenta años, Japón se ha impuesto como un país ineludible en el paisaje de las nuevas naciones vitícolas.

 

Sin embargo, el cultivo de la vid no es algo reciente. Introducido en el siglo VIII por los monjes budistas, estuvo reservado durante mucho tiempo a la producción de uvas de mesa. Las primeras plantas utilizadas para elaborar vino fueron importadas por misioneros jesuitas en el siglo XVI, pero su destino tuvo una corta duración pues la instauración, en el siglo XVII, de una política aislacionista, privó a la élite de esta bebida que empezaba a apreciar. Hubo que esperar al reinado de los Meiji, en 1868, para que regresaran algunas botellas europeas a las mesas niponas, propiciando la producción de los primeros vinos japoneses.

En aquel entonces cortados en agua, azúcar y alcohol fuerte, estos vinos dulces eran considerados bebidas de pobres, apenas haciéndose un huevo en el sol. No fue hasta finales de los años sesenta que el vino japonés encontró el favor de la población. Por fin privado de sus aditivos, se benefició de la fascinación del país del sol naciente por el estilo de vida francés para abrirse camino en el sol. Propiciados por esta nueva dinámica, las explotaciones vitícolas se desarrollaron por todo el país.

En unos años, la región de Yamanashi se impuso como la capital del vino nipón. Los viñedos se abrieron paso incluso en la península de Hokkaido, en el norte del país, así como en las laderas del monte Fuji. Se pueden encontrar cepas locales, como la koshu, la kaï blanca y la kaÏ negra, pero también variedades internacionales, como el chardonnay y el cabernet-sauvignon. Las tres cuartas partes del vino producido en Japón proceden, no obstante, de uvas producidas en Sudamérica o en Europa Central, importadas a granel para ser vinificadas en el país del sol naciente.

 

El "Koshu"

 

El whisky japonés, a caballo entre tradición y modernidad

Introducido en Japón a principios de la era Meiji, el whisky fue adoptado con mucha más rapidez que el vino. Las primeras destilerías aparecieron en 1918. Sus técnicas de producción, que mezclan tradiciones escocesas e innovaciones niponas, permiten obtener alcoholes alabados en todo el mundo, que rivalizan incluso con los mejores whiskies Scotch. Algo que no supone ninguna sorpresa si sabemos que los grandes productores japones han adquirido explotaciones en el norte de Escocia, utilizando su producción europea para producir sus blends.

 

Rédigé par Alexandra Reveillon

Le 28/02/2018