Las profesiones del vino: el enólogo

Se trata de la profesión más científica del mundo vitícola. De hecho, la palabra enología significa, literalmente, «el que posee la ciencia del vino».

 

Poseedor de un máster reconocido por el Estado, al que se puede acceder después de un grado en Biología, Agronomía o Química, este profesional puede ejercer su oficio en una explotación vitícola, pero también en una cooperativa, en sindicatos de asociaciones interprofesionales o incluso en laboratorios especializados, salvo que prefiera poner sus competencias al servicio de la enseñanza y la investigación. Cuando decide consagrarse al terreno, no es raro que ofrezca sus servicios a varias explotaciones a la vez: en este caso, hablamos de un enólogo asesor. Autónomo o asalariado, el trabajo sigue siendo el mismo. El científico interviene en los viñedos desde la primavera, seleccionando minuciosamente las cepas junto con el jefe de cultivo. Asimismo, da su opinión sobre los productos fitosanitarios empleados, así como la fecha de las vendimias. Una vez que las uvas han entrado en la bodega y se han vinificado, se dedica a los assemblages.

De hecho, es quien determina la proporción de cada cepa después de diversas catas. Su entrenadísimo paladar le permite detectar hasta el menor de los defectos, además de identificar las cosechas más prometedoras: así crea los vinos de reserva de la casa. Este ejercicio lo repite a lo largo del envejecimiento, a fin de asegurarse de que la calidad se mantiene constante. Cuando las botellas están listas para venderse, apoya a los comerciantes proporcionándoles información precisa sobre el carácter de los vinos. Su conocimiento de las cepas y las DOC también le permite intervenir con el gran público, a quienes puede animar en cursos de enología.

 

Desde la forma de servir un vino y catarlo hasta la diferencia entre dos denominaciones, el mundo del vino no tiene secretos para él.

 

 Redactado por Alexandra Reveillon

El 30/05/2018