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La bodega ideal, o cómo beber buenos vinos sin arruinarse

Como para un billete de avión, las compras de última hora son caras. Sin embargo, para el vino, se corre el riesgo, además, de que no sea totalmente pertinente. Estas son algunas recomendaciones para evitarlo.

 

¿Qué vinos debe tener en casa?

Un poco de todo, siguiendo tres criterios:

El estilo del vino. Incluso si tiene especial afecto por determinados vinos, disponer de una amplia variedad le permitirá responder a los intentos de maridajes y no imponer sus gustos a los que le rodean.

El precio. Si solo tiene grandes vinos, casi con total seguridad le darán enormes ganas de beberlos, ¡precisamente cuando los comercios cercanos estén cerrados! Además, la ocasión de degustarlo y el apogeo corren el riesgo de no ser óptimos. Por último, tener siempre vinos sencillos permite seleccionarlos (existen buenos vinos que no son caros... siempre y cuando los elija bien).

La reserva. En su apogeo, un vino es mucho mejor, tanto para un gran vino como para un vino sencillo. Descubrir o volver a descubrir los aromas de una vieja añada cada vez es más costoso, y casi imposible en una compra impulsiva.

 

La siguiente tabla es un intento de respuesta, sobre una base de 100 botellas de vinos franceses (evidentemente aplicable a vinos extranjeros).

 

Para 50 botellas (la capacidad de una pequeña bodega de vino con plan de trabajo), divida las cantidades por dos.

En el próximo episodio, recomendamos cómo organizar las botellas.

 

 

Redactado por Alain Echalier

El 9/3/2018