Jane Fonda: "En el vino también es importante la noción de placer"

Tiene 80 primaveras y el tiempo parece no haber pasado por ella. La ex heroína de Danzad, danzad, malditos ha sabido mantenerse tan chispeante como una buena botella de champán, por utilizar una buena fórmula de Vadim. Encuentro…

 

Barbarella se estrenó en los cines hace justo 50 años. Cuando se topa con fotos de usted en plan ultra sexy, ¿se siente invadida por algún tipo de nostalgia?

¡No! Más bien me hace gracia. Barbarella me hace sonreír. Me parece encantadora y provocativa en cierto modo. Pero fue hace tanto tiempo... Si hice esa película fue principalmente por complacer a mi compañero, Roger Vadim.

 

Provocativa... ¿Todavía sigue siéndolo o se ha calmado en ese sentido?

La provocación la he dejado un poco de lado. Sobre todo porque mis hijos me pidieron que la dejara (risas). Nunca quise ser provocativa conscientemente. No sé de dónde viene esa tendencia. Pero he cambiado mucho.



Háblenos más del vino y de su relación con el vino.

La primera vez que llegué a Francia era una verdadera novata en este campo. ¡Para ser sincera, era una novata en todo! (risas). Fue Roger Vadim quien me introdujo en el mundo del vino y en muchas otras cosas. Cuando no tenía un libro en la mano, se estaba tomando una copa de vino tinto. Salíamos a menudo y recibíamos muchas visitas. En sociedad, sin ser el centro de conversación, el vino tenía un papel importante en nuestras charlas. Ustedes los franceses tienen cierto talento para hablar del vino.

 

¿El vino que prefiere es el rosado?

¡Sí! ¡Me gustan las cosas frías! Pero debo tener mucho cuidado. Cuando bebes una bebida fría, baja por la garganta más fácilmente. ¡Es traicionera, puedes emborracharte muy rápido!

 

¿Tiene una bodega en casa?

¡Sí! Pero es mi compañero quien la lleva. Tener una bodega digna de ese nombre es una ocupación que requiere mucho tiempo. Nos gusta agasajar a nuestros invitados sirviéndoles buenos vinos. Es una forma de decirles que los apreciamos, que los queremos. Pero ojo, somos muy intransigentes respecto a la etiqueta, la de los convencionalismos y la de la buena educación. ¡Una mujer nunca debe rellenarse la copa de vino, es el hombre el que tiene que encargarse de eso! A menudo se dice que los buenos modales se pierden en la mesa. ¡Es cierto! Una cosa que siempre me ha irritado, por ejemplo, es la forma de cortar el queso. ¡El Brie se corta a lo largo, no a lo ancho! Otra regla de cortesía es servir el vino primero a las mujeres, de las mayores a las más jóvenes, y después a los hombres. A mí me sirven siempre la primer, vete tú a saber por qué (risas).

 

Ochenta años y un físico de sueño, ¿cree que el vino tiene algo que ver con eso?

¡Siempre me he cuidado físicamente! No sé si el vino me ha permitido conservarme mejor, pero está claro que desde el momento en que hay una sensación de placer, eso es bueno para la moral y para lo demás…

 

Entrevista realizada por Frank Rousseau, nuestro corresponsal en Estados Unidos

Publicada en julio de 2018 en la revista Gilbert & Gaillard n.° 33 

 

* Pie de foto: Frank Rousseau con Jane Fonda