Cuando la música bonifica al vino

La música amansa a las fieras, a la vid e incluso al vino. En todo caso, esto es lo que han observado varios viticultores franceses.

Conocedores de los efectos positivos de las vibraciones en los vegetales, como así lo han demostrado diversas experiencias realizadas en el hexágono o en Sudáfrica, quisieron probar sus virtudes en el vino. En Saint-Jean de Cuculles, en el corazón de la denominación Pic Saint-Loup, la exploración Haut-Lirou se sometió desde el final de las vendimias a una prueba de grandes dimensiones. En consecuencia, una de las cosechas dedicadas a los vinos tintos se equipó con un emisor donde se escuchaban ritmos de jazz. Y no se dejó nada al azar. Las piezas se seleccionaron minuciosamente para que su frecuencia e intensidad favoreciera la experiencia. Una lista de reproducción sorprendente, que permitiría estimular la acción de las levaduras y dinamizar la fermentación. Se trata de la primera prueba en vino tinto, pues los rosados ya han sido sometidos a los efectos de las vibraciones.

 

Instalado en Adge, la explotación de l'Octroi propone desde hace unos años una cosecha bautizada como Cap Jazz. Para medir el impacto de la música en su vino, Gérard Delort colocó una parte de sus uvas en una cosecha de control vinificada de la forma tradicional, y otra en una cosecha arrullada por las melodías durante cuatro meses. En la cata, la diferencia era innegable. El vino musical muestra un color más intenso y más rosa que el rosado de control. En boca, los aromas son más marcados, y el vino, más equilibrado. La apuesta ha sido un éxito: estos viticultores parecen haber encontrado el buen tempo. 

 

 

Escrito por Alexandra Reveillon

El 20/10/2017