Cosechas de champán excepcionales

Este año la viña rebosaba bajo los racimos. En el momento en que la cosecha llega a su fin, veamos cómo administran los habitantes de Champaña la abundancia.

 

En Chaumuzy, un enólogo de 85 años no recuerda haber conocido tal producción. Con tal cantidad de uvas, hubo que pedir a los vendimiadores que se quedaran mucho más tiempo de lo previsto. Y las cajas de uvas no paran de llegar a los lagares. Todos están contentos, aunque agotados. Algunos hablan de "cosecha doble". Las primeras cifras de rendimiento superan a menudo los 19 000 kg/ha. El segundo objeto de satisfacción es la salud de las uvas. Este año todo es perfecto. Los granos se inspeccionan por costumbre, pero no es necesario clasificarlos. Odilon de Varine –maestro de bodega de Gosset– está encantado con esta generosidad de la naturaleza: "No hay podredumbre, hay abundancia y la madurez es magnífica (hasta 12° a veces), ¿de qué puedes quejarte?" Pero añade: "El pH sigue siendo elevado y no estaré totalmente tranquilo hasta después de la fermentación".

Odilon de Varine, maestro de bodega de la casa Champagne Gosset

 

¿Y qué se hace con las uvas de más?

El primer incentivo es aumentar los volúmenes de vinos de reserva. De hecho, en Champaña, un vino sin añada es una mezcla de la última cosecha con vinos de años precedentes. Así se compensan las variaciones anuales y proporciona un sabor consistente a una casa a lo largo de los años. Pero la parte de los vinos de reserva también está limitada. Como la calidad del 2018 parece perfecta (aunque tengamos que esperar hasta el final de la fermentación), una posibilidad es sustituir parte de los vinos de reserva por vinos del año. Por otro lado, los Coteaux Champenois –los vinos no espumosos de la región– no pueden utilizarse como salida, ya que su cuota forma parte del champán. Además, en Champaña no existe la posibilidad legal de hacer "Vin de France" (el antiguo vino de mesa), por lo que algunos viticultores dejan uvas en las parcelas. Pero para evitar que la vid se agote en los próximos años, hay que cortar estas uvas y dejar que las aves se embriaguen por una vez.

¿Y para el consumidor?

Aunque los precios no bajen, hay motivo para alegrarse. Probablemente los vinos serán deliciosos (la acidez es el único interrogante para el que tendremos una respuesta en breve). Por lo tanto, es probable que la mayoría de los bodegueros elabore champanes de añada que podrían recordar a los mejores (2008, 2002...). Y este aumento de calidad debería notarse durante unos años con la existencia de excelentes vinos de reserva.

 

Escrito por Alain Echalier

El 7/09/2018