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Baja definitiva para la cápsula

La cápsula «Marianne» incluida en la boca de las botellas dejará de ser obligatoria a partir del 1 de junio de 2019.

 

¿Para qué servía?

La cápsula indica que los derechos de consumo de alcohol se han pagado correctamente. En consecuencia, autoriza la circulación de la botella en Francia, sin documento de acompañamiento, de ahí también que se le conozca como «capsule-congé» (que permite abandonar el almacén).

 

¿Qué se puede leer en ella?

En primer lugar, su color es diferente en función del tipo de bebida (vinos, licores...). De hecho, el impuesto recaudado difiere según la bebida. A continuación, dos cifras indican el código del departamento donde se encuentra la sede del embotellador (normalmente el mismo que el de la producción). Y, por último, una letra precisa la calificación de dicho embotellador: R (récoltant [recolector]), cuando es el productor quien embotella, o N (négociant [negociante]) cuando el embotellador ha comprado el vino a un productor. E (entrepositaire agréé [depositario autorizado]) es sinónimo de negociante.

 

¿Por qué van a eliminarla?

Solamente desaparecerá el sello fiscal incluido, pero no el impuesto. Como los medios electrónicos de trazabilidad ahora permiten asegurarse de que efectivamente se ha pagado, esta cápsula representativa de derechos (CRD), que existe desde 1960, también puede suprimirse mediante una simplificación administrativa. De hecho, no se incluía en las botellas destinadas a la exportación, lo que complicaba el trabajo (cadena de embotellamiento, existencias...) de los profesionales del vino.

 

¿Y para el consumidor?

La pérdida de información respecto al recolector o negociante sin duda supone un paso atrás. A menudo los viticultores (recolectores) disfrutan entre el público de una mejor imagen que los negociantes. Sin embargo, esta percepción no siempre está justificada. Existen excelentes negociantes (cuyo arte es precisamente el de... NO comprar el vino de viticultores malos). Aun así, saber lo que se está comprando siempre se agradece. Y como algunos viticultores a veces también cuentan con una actividad de negocio, paralela a su propia producción, el consumidor corre el riesgo de perder legibilidad.

 

¿Qué hacer?

En primer lugar, si lo que desaparece es la obligación de utilizar la cápsula, es poco probable que algunos sigan usándola. En tal caso, sería el fin de la cápsula. Sin embargo, nada impide a los viticultores recolectores que lo deseen indicar su calificación en la etiqueta. Incluso podemos suponer que algunas denominaciones incorporen un marcado obligatorio (como el Champán RM: Recolector-Manipulador; NM: Negociante-Manipulador...). Pero es poco probable.

Existen algunas agrupaciones de viticultores, como los «viticultores independientes», que obligan en su carta a una comercialización directa. En tal caso, estamos ante una primera fuente de información. Pero es sobre todo al comprar el vino directamente a los viticultores, o bien en los bodegueros que comparten su saber, o a través de los sitios web especializados bien documentados, como puede accederse a la información. Y como el conocimiento de un vino contribuye a que sea mejor en la cata, ¡el método siempre es provechoso! 

 

 Redactado por Alain Echalier

El 16/08/2018